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PROXIMASCITAS

 

FIESTAS SAN COSME Y SAN DAMIÁN

  

Más de 40 años siendo la Peña de más alegría

Desde 1974, somos parte de la vida de Arnedo. Seguiremos siéndolo.

LOS TOROS

Lubumbas somos, ante todo, una peña festiva, no una peña taurina, aunque dentro de tan amplio colectivo hay socios que son buenos aficionados. Tradicionalmente la Peña acude en un alto porcentaje a la Plaza de Toros, seguramente por el ambiente que se prepara en nuestro “reservado” y en la “bajada” con la charanga después de la corrida.
 
También influía el hecho que de los abonos sean algo más barato, sobre todo los de mujer y cadete, algo que ocurría ya en la época de los empresarios privados y que conviene recordar a quienes creen que este favoritismo en los precios se viene dando desde que somos parte de la empresa. Los motivos de la existencia de estos abonos son obvios desde siempre, tanto económicamente como desde el punto de vista del colorido y la animación que aseguran.
 
La Peña ya fue tentada a formar parte del empresariado taurino en el año 1978, respondiendo negativamente. Aunque los antecedentes de la Peña en este sentido se encuentran en la organización de becerradas el último día de fiestas, junto a las demás peñas y al Club Taurino. Ya en Marzo de 1992, este último, ante la negativa del empresario de entonces, propuso a las tres peñas la organización conjunta de dos novilladas picadas con el fin de que Diego Urdiales debutara con caballos. La idea se llevó a cabo y hemos de reconocer que todo el peso de aquella organización recayó sobre el Club Taurino, dedicándonos las peñas a la venta de abonos.

Nuestro reservado de la Plaza de Toros fue testigo de grandes tardes, independientemente del espectáculo que se viese en el ruedoNuestro reservado de la Plaza de Toros fue testigo de grandes tardes, independientemente del espectáculo que se viese en el ruedo

Y así comenzaron los problemas. En Junio de 1992 nos citaron al Ayuntamiento para discutir los problemas que existían a la hora de organizar la Feria del Zapato de Oro de aquel año. Además de las autoridades municipales, nos encontrábamos los representantes de las Peñas y el Club Taurino, así como periodistas locales y regionales. El alcalde, José María León Quiñones, expuso el grave problema que tenía la Feria: El empresario de entonces, Andrés Hernando, como gerente de la empresa taurina de Valencia, atravesaba serios problemas de pagos. Tenía embargados todos los cabestros y los sobreros y, lo que era más preocupante, estaba vetado por la Unión de Criadores de toros de lidia, es decir, los ganaderos no le venderían más ganado mientras no pagara sus deudas.

Fue el propio Andrés Hernando quien dijo al alcalde que la Feria bien podrían organizarla ese año el Club Taurino y las Peñas. (Tal vez pensaba en que no seríamos capaces de hacerlo bien y podría él mismo volver al año siguiente). La propuesta del Ayuntamiento no estaba mal, nos dejaba las manos libres en el tema organizativo, en cuanto a la elección de novillos y novilleros, y asumía las pérdidas que pudieran generarse; en caso contrario, si hubiera beneficios, se repartirían entre las Peñas, Club Taurino y Ayuntamiento. Lubumbas éramos en principio reacios a aceptar, nos parecía que podrían utilizarnos de fachada por si la cosa salía mal, pero nos decidimos positivamente al ver que el resto de las peñas y el Club Taurino decidían formar parte de la empresa. Siempre pensando en que esto sería un mero trámite, que sólo duraría un año y en que, al fin y al cabo, era por nuestro pueblo y la imagen de él en el exterior.
 
Aquel primer año pagamos la novatada. Con escaso tiempo se decidió comprar las novilladas a empresarios que ya habían triunfado en Arnedo. Y ese fue nuestro error, pues nos engañaron como a niños. La decepción fue tan grande que en lugar de tirar la toalla decidimos que debíamos continuar por el bien de todos y por nuestro propio orgullo. Para comenzar se decidió contratar a un profesional taurino, que no fuese muy conocido y que a la vez estuviese “sin malear” taurinamente hablando. Este fue sin lugar a dudas el mayor acierto de la entonces llamada Comisión Taurina.
 
Desde Marzo de 1993, con la feria Pro Restauración de la Plaza de Toros, se comienza a contar con la presencia del veedor de toros José María Cerezo, verdadero artífice de la presentación y resultados de las novilladas. Desde ese mismo año se puede decir que la Feria ha crecido en calidad e importancia sobre todo a nivel nacional, habiendo recibido dos premios como la mejor Feria de Novilladas de España.
 
A quienes piensan que la Feria es organizada únicamente por el Club Taurino hay que decir muy claro que la Peña Lubumbas participa en la organización a todos los niveles, haciéndose responsable de corrales y desembarques, y colaborando en la confección de carteles, tanto de novilleros y ganaderías, como de presupuestos, siendo el responsable de pagar el interventor del Ayuntamiento.
 
Habrá peñistas que crean que es un error permanecer en la Comisión, pero cuando se reparten beneficios, la verdad es que son muy bien recibidos.
 
Hay quién piensa que la Feria del Zapato de Oro vivió sus mejores momentos con la empresa que dirigía Fernando Jardón. La verdad es que, considerando que los empresarios tienden a colocar por encima de todo el ganar dinero, pues sí, Jardón fue el mejor de todos ellos. Pero la memoria nos puede jugar malas pasadas, pues si comparamos el nombre, la presentación y los resultados de las ganaderías de entonces y las actuales, podemos decir que estamos viviendo los mejores momentos de lo que los medios de comunicación nacionales y los profesionales consideran la primera feria de las novilladas de España.
 
Con la llegada de las peñas en 1994 se crea un trofeo más que añadir a los ya existentes, se le denomina “Trofeo Peñas de Arnedo” y se le concede al novillo más bravo de la Feria. El jurado que se encarga de la votación es el mismo que el del Zapato de Oro y los encargados de darlo son las peñas, de forma rotativa; es decir, en 1994 la Peña Lubumbas le entregó el premio al novillo de la ganadería J. Buendía y en 1997 al novillo de Cebada Gago.

El año 2009 supone un punto de inflexión, no sólo para la Peña Lubumbas, sino para toda la ciudad de Arnedo, ya que la Feria de las Novilladas del Zapato de Oro de 2009 fueron las últimas que se lidiaron en el vetusto coso arnedano, con 106 años y un sabor que será dificil de alcanzar en el nuevo Arnedo Arena, el nuevo referente taurino para la Ciudad del Calzado a partir de 2010. La tarde del 2 de octubre de 2009 quedará grabada en la mente de todos los arnedanos que entonaron el "Adiós con el corazón" al ritmo de las charangas de las tres peñas y el pasodoble "Zapato de Oro" interpretado por la Agrupación Musical Santa Cecilia. Una despedida de nuestro reservado, de alguna manera, también parte de la peña Lubumbas, con la mirada puesta en el nuevo coso.